Causa 1 — Agua dura

Qué la produce
El agua dura contiene un exceso de sales y minerales (calcio, magnesio) que se depositan sobre la fibra capilar. Esos residuos abren la cutícula del pelo, y esa apertura es la que genera el encrespamiento.

Cómo se resuelve

  • Filtrar el agua de la ducha con un filtro específico para sales y minerales.
  • Agregar un chorrito de vinagre en el último enjuague — su acidez disuelve los residuos minerales y cierra la cutícula, devolviendo el brillo.
  • Shampoo muy agresivo → Elegir un shampoo suave, sin sulfatos fuertes, y no lavar todos los días (respeta la microbiota del cuero cabelludo). Reservar el shampoo detersivo/clarificante solo para limpiezas profundas ocasionales.

  • Frotar el cabello con la toalla → Nada de fricción: se seca a toques o se envuelve. Acá entra directo Cotton (absorbe la humedad sin fricción) o Enredhadas (deja pasar el aire y seca sin necesidad de frotar).

     

  • Usar demasiado calor → Bajar la temperatura del secador y priorizar el secado natural. Enredhadas es la solución central: permite secar con o sin difusor, dejando las manos libres y sin necesidad de calor directo constante.

     

  • Elegir mal tus productos capilares → Evitar siliconas y derivados del petróleo que sellan el pelo y generan pesadez con el tiempo; elegir productos según el objetivo (definición, hidratación) y no por costumbre.

     

  • Agua demasiado caliente → Cerrar el ritual de lavado con agua tibia o fría, que ayuda a sellar la cutícula en vez de abrirla.

     

  • Cepillar el cabello seco → Desenredar solo con el pelo húmedo y con crema, nunca en seco. Complementa bien con el baño de crema como paso previo.

     

  • Agua dura: sales y minerales → Es la causa más difícil de controlar en el día a día (muy típica en la zona norte de Buenos Aires). Ahí la recomendación es un filtro de ducha o, si no es posible, reforzar con baños de crema frecuentes y productos que compensen el resecamiento que provoca.